Por: Agencia Reforma
CDMX, México; 30 de junio.- ¡Retumbó el "Cielito Lindo" y el Estadio Azteca volvió a ser ese monstruo que asusta a cualquiera! En una noche donde la presión quemaba, la Selección Mexicana sacó la casta, el fútbol y el barrio para pegarle un baile de 2-0 a su similar de Ecuador, amarrando el pase a la siguiente ronda del Mundial 2026 ante un Coloso de Santa Úrsula que lució un lleno hasta las lámparas.
El Tri saltó a la cancha con el cuchillo entre los dientes, sabiendo que en casa no se pueden dar lujos. Desde el silbatazo inicial, los verdes asfixiaron la salida de un cuadro ecuatoriano que nomás no encontraba por dónde salir del huracán. La recompensa al acoso mexicano llegó al minuto 21, cuando Julián Quiñones aprovechó un parpadeo de la zaga sudamericana para mandar el balón al fondo de la red, haciendo que el estadio entero estallara en un solo grito de gol.
Ecuador todavía no se acomodaba las ideas tras el primer golpe cuando México le clavó la estocada final. Apenas nueve minutos después, al 30, Raúl Jiménez apareció con el olfato encendido para firmar el segundo de la noche, poniendo un 2-0 que ya se sentía definitivo por la forma en que los aztecas estaban dominando el trámite. El Azteca era una auténtica sucursal del manicomio.
Para la segunda mitad, el equipo mexicano manejó los tiempos de manera inteligente. La zaga controló sin despeinarse los pocos manotazos de ahogado que tiró Ecuador, mientras que en la tribuna la fiesta era total con la famosa "ola" y el "olée, olée". Con el silbatazo final, México sella una jornada redonda: ganó, gustó y demostró que en este Mundial, el Gigante de Concacaf quiere hacer historia de la de verdad.
OZA